XIV.
»¡Oh Turno! por mi bien y mi decoro,
Si algun respeto y atencion me debes,
Te ruego, y por las lágrimas que lloro,
Que con los Teucros tu valor no pruebes;
¡Es la única merced de tí que imploro!
Mio será cualquiera fin que lleves;
Pues yerno á Enéas no veré cautiva:
¡No pienses ¡ah! que yo te sobreviva!»