XV.

Oye á su madre, y lágrimas derrama

Lavinia, y harto dice su mejilla;

Vivo rubor la baña de la llama

Que en los huesos empieza á consumilla:

Marfil semeja el rostro de la dama

Que en múrice sangriento tinto brilla,

Ó albo lirio á quien da profusa rosa,

Con él mezclada, su color fogosa.