XIII.

La Reina, en tanto, á quien temblar hacía

Aquel nuevo combate, á Turno ardiente,

Su electo yerno, detener porfía;

Y ya entre sí mortal despecho siente:

«¡Óyeme!» dice, «¡tú, esperanza mia,

Consuelo solo á mi vejez doliente!

Columna del Estado glorïosa;

Mi casa entera en tu favor reposa.