Alzóse en esto un gran clamor, que llega
Confuso al cielo, y de él retumba herida
La laguna, cuan ancha el campo anega.
Rabioso Turno, sin templar la huida,
A los Rútulos clama, nombra, ruega
Que la espada le traigan conocida.
Enéas, á su vez, muerte inminente
A aquel intima que mediar intente;
CLVII.
Y á todos aterrando los conmina