«¡Armadle, armadle, que lidiar desea!»

Ante todos así Yápix inflama

El turbado concurso á la pelea.

«Y tú, ilustre caudillo,» luégo exclama,

«No pienses que este triunfo humano sea;

Mi arte, mi diestra nada obró: te llama

Fuerza más alta, voluntad divina

Que á mayores objetos te destina!»

LXXXVII.

Mas el héroe tardanzas no consiente: