LXXXV.

Con esta linfa Yápix, que no sabe

La merced de la Diosa recibida,

Lava la llaga: al punto, pues, el grave

Dolor huye del cuerpo; en la honda herida

Restáñase la sangre; ya süave

Tras la mano la flecha no traida

Saliendo va; y el adalid doliente

Todas sus fuerzas reintegrarse siente.

LXXXVI.