Mesapo va contra el tirreno Auleste,
Rey él mismo y de insignias régias fiero,
Quien en las aras, al ciar, tropieza,
Y hunde entre ellas, rodando, hombro y cabeza.
LXI.
Encima el agresor se precipita,
Y enhiesto, en su corcel, lanzon horrendo
Sobre el postrado príncipe ejercita;
Rogaba en vano el infeliz gimiendo.
«¡Cayó, y ante el altar!» Mesapo grita;