Cincelados talentos, y sin tasa
De oro labrado y sin labrar abundo.
¿O piensas que á tu campo el triunfo pasa
Porque esta alma mezquina huya del mundo?
¿Qué gaje para tí, qué gloria es ésta?»
Enéas irritado le contesta:
CXIV.
«Libre herede tu prole, de oro y plata
Ese caudal que tu palacio encierra;
Turno, muerto Palante, el fuero mata