A Mago, que mañoso el golpe esquiva

Y á sus rodillas con lloroso apego

(Por encima la lanza fugitiva

Pasó vibrando) exhala humilde ruego:

«Deja que á un padre yo, que á un hijo viva;

Hazlo en amor de ese hijo en quien esperas,

Por la sombra del padre á quien veneras!

CXIII.

»Rescate ofrezco: tengo una alta casa,

Y allí de plata, en sótano profundo,