Anudando de amor te doy mis brazos;

LVIII.

»Mi corazon te doy, y te recibo

Desde aquí por perpetuo compañero:

De hoy más, sin tí gozosas no concibo

Glorias, que dividir contigo quiero.

Ya el laurel me corone ó ya el olivo,

En todas ocasiones tú el primero

Amigo, á quien el alma nada esconde,

Mio serás!» Euríalo responde: