De su cuello sacude lastimado.

Pero las dos culebras, deshaciendo

La prision de las roscas apretadas,

Ibanse poco á poco desprendiendo

Del infeliz Laocoón, y desliadas

Fuéronse, un giro y otro repitiendo,

Al templo de la Diosa encaminadas,

Y despues que á sus plantas se postraron,

Debajo de su escudo se ocultaron.

(q) El P. José Arnal, jesuita de los expulsos, conocido por su traduccion del Philoctétes de Sófocles, se ocupaba en una version de la Eneida. Es noticia del P. Pou en su Specimen interpretationum hispanarum auctorum classicorum tam ex græcis quam latinis, tum sacris, tum prophanis, ms. que D. Joaquin María Bovér poseía y extracta en su Biblioteca Balear.