¡Estaba en un desierto! Aunque á mi oído
De las turbas llegaba el ronco hervir,
Yo era huérfano y pobre... ¡El mundo estaba
Desierto... para mí!
LXVI
¿De dónde vengo?... El más horrible y áspero
De los senderos busca:
Las huellas de unos pies ensangrentados
Sobre la roca dura;
Los despojos de un alma hecha jirones