Aunque sentí al hacerlo que la vida
Me arrancaba con él.
Del altar que le alcé en el alma mía
La voluntad su imagen arrojó,
y la luz de la fe que en ella ardía
Ante el ara desierta se apagó.
Aún para combatir mi firme empeño
Tiene á mi mente su visión tenaz...
¡Cuándo podré dormir con ese sueño
En que acaba el soñar!