Me ha herido recatándose en las sombras,

Sellando con un beso su traición.

Los brazos me echó al cuello, y por la espalda

Partióme á sangre fría el corazón.

Y ella prosigue alegre su camino,

Feliz, risueña, impávida; ¿y por qué?

Porque no brota sangre de la herida...

¡Porque el muerto está en pie!

XLVII

Yo me he asomado á las profundas simas