XXV.

Y suéltase cada una en tal momento

Del cable que la tuvo prisionera;

Y de proa zabullen, y el asiento

Solicitan del piélago, á manera

De nadantes delfines; y ¡oh portento!

¡Oh pasmo! cuantas vido la ribera

De bronce en su recinto ancladas proras,

Tantas vírgenes surgen bullidoras.