XXII.

Y ya al rostro el incendio que le agita

Brota, y siniestro en su mirar chispea.

Así tambien sus armas ejercita

El toro que se ensaya á la pelea;

Terríficos mugidos da, se irrita

Contra el tronco de un árbol, y en idea,

Hiriendo al aire, á su contrario llama,

Y el escarbado polvo desparrama.