XVIII.
De noche el sacerdote que sus dones
Allí á ofrecer acude reverente,
Si al descanso, tendiéndose en vellones
De inmoladas ovejas, da la mente,
Ve en sueños revolarle apariciones
Peregrinas; delgadas voces siente;
Habla con Dioses, y su mudo acento
Penetra de Aqueronte el hondo asiento.