XLVII.

»Fuerte y mañoso, por el diestro lado

Opuesto Alcídes al peñon, ensaya

Moverlo, y de raíz desencajado,

Ya sin que estorbos á sus fuerzas haya,

Empújalo: con eco prolongado

El aire en torno retumbó; la playa

Tiembla oprimida por la enorme piedra

Y medroso el raudal salta y se arredra.