VIII.
»De entónces cuántas bélicas faenas
Me envuelven, sabes, Turno; ¿y qué no hallas,
Tú mismo, tú el que más, de ímprobas penas?
Perdimos en el campo dos batallas;
Las esperanzas de la Patria apénas
Guarecemos ahora entre murallas:
Aun cálido con sangre el Tibre ondea,
Aun de osamentas la llanura albea.