IX.

»¡Ay! ¿á qué instable acuerdos tomo y mudo?

¿Qué demencia me impele y me desvía?

¿Por qué la guerra á suspender no acudo

De una vez, vivo tú, si, muerto, habria

De atar con ellos amistoso nudo?

¡Ser no puede mi suerte tan impía

Que, porque mi hija y sociedad me pides,

A exponerte me fuerce á horrendas lides!