VI.

Calláronse las auras de repente,

Muda y sólida calma sobrevino;

Clavados en el mármol resistente

Bregan los remos por abrir camino.

Vido Enéas en esto un bosque ingente,

Y al Tibre, que por él al mar vecino,

Bullente en ondas, rojo con la arena,

Trae sus aguas en corriente amena.