LXXVI.

»Callé prudente, aunque debia tanto

De Príamo á los hijos, y á menudo

De Enéas los esfuerzos, no sin llanto,

Vi frustrarse. Hoy que al fin llegar él pudo

Con el favor de Jove, ¡oh númen santo!

Al país de los Rútulos, yo acudo

Á tí, yo á tí mis súplicas dirijo;

Y madre, armas te pido para un hijo.