LXX.

En congojas y lloros femeniles

Se abrasaba la Reina, cuando vino

La Furia á su mansion con pasos viles:

Tírale del cabello serpentino

Uno de sus cerúlëos reptiles,

Y se lo hunde en el seno, porque el tino

Pierda, y corra el palacio, y á él trasmita

Todo el furor del monstruo que la agita.