LXV.

Dijo, y el carro la soberbia Diosa

Con rápido descenso inclina á tierra;

Y de aquella region que tenebrosa

Las hermanas frenéticas encierra,

Evoca á la ímpia Alecto, que rebosa

En fraudes, iras y rencor de guerra;

Que todo crímen é intencion dañada

Tiene en ella su nido y su morada.