LXII.

Corineo un tizon tomó del ara,

Y como Ebuso herirle amenazase,

Fulminóle las llamas en la cara:

Arde y luce la luenga barba, y dase

Ingrata á oler. Mas él aquí no pára,

Y al que ofuscó, por los cabellos ase,

Y, poniéndole encima la rodilla,

Su flanco hiere con atroz cuchilla.