LIV.

Tolumnio el adivino habló el primero:

«¡Oh! lo que tanto ansié cúmplese ahora:

Me dan los Dioses favorable agüero.

A mi ejemplo, á mi voz, sin más demora

Requerid, desgraciados, el acero

Contra ese advenedizo que os azora,

Que con tímidas aves os iguala

Y vuestras costas ominoso tala!