IV.

Allí rugen leones, que furiosos

En la noche reluchan en cadena:

Allí erizados jabalíes, y osos,

En jaula que sus ímpetus enfrena,

Se embravecen: aullidos dolorosos

Horribles lobos dan; el bosque suena:

¡Ay! ¡hombres fueron ya, monstruos ahora!

Con hierbas los mudó la encantadora.