III.

No distante de allí la costa yace

Do Circe, hija del Sol, potente mora;

Y ya de dia con sus cantos hace

Sonar sus altos bosques; ya á deshora

Su alcázar regio iluminar le place

Con el cedro oloroso que atesora,

Y ella misma tejiendo se desvela

Con el peine sonoro rica tela.