CXX.

»Contenta con el culto de Dïana,

Ni de las armas la atencion desvía,

Ni la virginidad jamás profana

A cuyo eterno amor su gloria fia.

Oh! ¡quién me diera que en contienda insana

No hubiese ella de entrar en este dia

Con los Troyanos, y, á mi pecho cara,

Con vosotras aquí me acompañara!