CXIX.

»¡Y qué era ver la bella cazadora

Venablos impeler con breve mano,

Ó en torno de las sienes zumbadora

El honda sacudir, y al cisne cano

Ó ya la grulla derribar que mora

Orillas de Estrimon! En vano, en vano

Cien tirrenas matronas para nuera

Quisieron detenerla en su carrera.