CLX.
¡Tristes! no le aguardaban. Se le aboca
Linceo, empero, entre ellos avisado,
Y contra él, aunque tarde, los convoca:
Turno se le adelanta, en un vallado
Se apoya, el hierro esgrime, y le derroca
De un tajo, con el yelmo destroncado
La segada cabeza. Y luégo á Amico
Postra, en despojos de la selva rico,