CLX.

Y el tiro á segundar corre, y porfía

La punta en desasir que honda se aferra.

Entónces Turno esta plegaria envía

Ante el peligro que su mente aterra:

«¡Duélete, oh Fauno, de la suerte mia,

Y tú esa arma retén, óptima Tierra,

Si fiel siempre os rendí el antiguo culto

Que el Troyano abatió con fiero insulto!»