Reino sepulte á esta infelice dea?»

Dice, y llora, y cubierta un glauco velo,

En hondas linfas escondió su duelo.

CLXXXII.

Enéas entretanto con la grande

Arbórea lanza á su contrario acosa;

Hace el hierro brillar miéntras la blande,

Y habla; en su voz la indignacion rebosa:

«¡Qué! ¿y será que tu planta se desmande,

Turno, á nueva tardanza vergonzosa?