«¡Ah! bien conozco, real esposo mio,
Tu augusta voluntad: á ella me entrego,
Y de Turno y del suelo me desvío.
Sin eso, no en cruel desasosiego
Aquí me hallaras en el éter frio
Sufriendo solitaria: armada en fuego,
En medio del combate, las hileras
Del enemigo provocar me vieras!
CLXVII.
»Yo á Yuturna, es verdad, di aliento y mano