Hierro mortal, cual hielo quebradizo,
Dando en armas divinas, se deshizo.
CLIII.
Brillan los trozos en la roja arena.
Él entretanto huye y se retira
A otra parte del campo; le enajena
El terror, y en inciertas vueltas gira:
Denso cordon que su esperanza enfrena
Formar doquiera á los Troyanos mira;
Allá el paso le impide ancho pantano,