Turno su carro vagaroso guía!»...
Guardó torvo silencio el increpado,
Y en el pecho le hierven á porfía,
Con tantos contratiempos alterado,
Ya del herido amor la frenesía,
Ya el probado valor de su pujanza,
Fuego de pundonor, voz de venganza.
CXXXVIII.
Así que á los destellos renacientes
De la razon, la nube se retira