Voló las altas alas del plumero.

Tener su indignacion él más no pudo,

Salteado otra vez tan contra fuero,

Al sentir que en revuelta fugitiva

El carro volador su encuentro esquiva.

C.

Y el altar que violaron, por testigo

Tomando de su fe desobligada,

A Júpiter juró; y al enemigo

Se precipita ya, con ciega espada