Inevitable el asta huye y rechina;

Suena inmenso clamor; tumultuosa

Agitacion los órdenes domina

De bancos, y en los ánimos rebosa.

Nueve hijos, de belleza peregrina,

Que al árcade Gilipo etrusca esposa

Dió, fiel cuanto fecunda, hizo el Destino

Que estuviesen enfrente al adivino.

LVII.

A uno de ellos, gallardo á maravilla,