De su antigua nobleza, y cuya espada

De su padre á la clara nombradía

En el ardor de bélica jornada

Correspondió con noble bizarría—

Entre ellos, de Camerte disfrazada,

Yuturna, pues, astuta el pié desliza,

Y rumores sembrando el fuego atiza:

XLVIII.

«¿Que al invasor se oponga, no es vergüenza,

Rútulos, sola un alma? ¿Ó de él, insanos,