Y en la cerúlea mar, me escuchen pios!
Marcharán, si de Turno el triunfo fuere,
De Evandro á la ciudad Yulo y los mios;
El vencedor del campo se apodere,
Ni tema que á este reino los Troyanos
Vuelvan infieles con armadas manos.
XXXIX.
»Mas si á mí el triunfo Marte da—lo espero,
Y ¡oh! confirmen los Dioses mi esperanza!—
No haré que humille, mísero pechero,