Al Dios el pueblo atónito veia
Blandir él propio el nimbo rutilante.
Rumor que de fundar llegó ya el dia
La anhelada ciudad, en un instante
Circula y crece. Todos á porfía,
Orgullosos de agüero tan brillante,
Renuevan las gozosas libaciones
Y con flores de Baco ornan los dones.
XXX.
Con el primer albor del nuevo dia