Tú mismo, tú el que más, de ímprobas penas?

Perdimos en el campo dos batallas;

Las esperanzas de la Patria apénas

Guarecemos ahora entre murallas:

Aun cálido con sangre el Tibre ondea,

Aun de osamentas la llanura albea.

IX.

»¡Ay! ¿á qué instable acuerdos tomo y mudo?

¿Qué demencia me impele y me desvía?

¿Por qué la guerra á suspender no acudo