«¡Pobrecita de tí! porque contraste
Hacer quisiste á la nacion troyana,
¡Oh, en qué modo cruel tu error pagaste!
¡Cuán cara te costó la guerra insana!
¡En vano desde niña fiel honraste
En solitarias grutas á Dïana!
¡En vano por las selvas dando asombro
Nuestro arco y flechas suspendiste al hombro!
CLXXIII.
»Consuélate; no á muerte desastrosa