»¡Númen de alto poder! préstame oido:
Matar á esa mujer, que es nuestra afrenta,
Concede á nuestras armas. Nada pido
Del triunfo para mí: ni tengo cuenta
Con los despojos, ni del prez me cuido;
Mi nombre de otros hechos se alimenta.
¡Ella caiga, ella muera! más no anhelo;
Y vuelva yo inglorioso al patrio suelo!»
CLXIII.
Parte oyó, y á la alada ventolina