CXXXI.

Arrecia el batallar duro y ardiente.

Orsíloco del miedo se aconseja

De combatir con Rémulo de frente,

Y tirando al troton, bajo la oreja

Híncale un dardo. Empínase impaciente

Con el acerbo hierro que le aqueja,

Y de uno y otro brazo el aire azota

Furioso el animal, y al dueño bota.

CXXXII.