Las alabanzas de la paz bendita,
Miéntras sobre nosotros descuidados
El taimado invasor se precipita!»
Puertas afuera de la régia estanza,
Sin esperar á más, raudo se lanza.
XCVI.
«Ház que el volsco escuadron se ordene ufano
De sus señas en pos, Voluso, y guía
Tú á los Rútulos,» dice;—«y en el llano
Desplegad la veloz caballería,