Aguardas ya, si la esperanza ha muerto,

Si nunca la Fortuna á dar sus dones

Volvió, cuando en la guerra el desconcierto

Pudo una vez señorear las almas,

Tendamos luégo las inertes palmas,

LXXXVI.

»É imploremos la paz;—aunque ¡ah! si hubiera

Algun resto en nosotros todavía

De la virtud antigua!... ¡yo dijera

Entre todos egregio en bizarría,