»No, no tal me probaron en su dia

Pándaro y Bícias, con su gran pujanza,

Y otros mil cuyas almas á porfía

Hundió mi diestra en la tartárea estanza

Cuando ejército hostil me circuia!—

¡La guerra de salud no da esperanza!

Al régulo dardanio, á tus parciales

Vé, agorero, á cantar presagios tales!

LXXXIII.

»¡Alienta en tu alarmante clamoreo