LI.
»Asperezas vencimos del camino,
Y á término llegando, aquella mano
Tan temida tocámos por quien vino
A tierra un dia el gran poder troyano.
Triunfante el Rey, con próspero destino,
En los campos del yápigo Gargano
Echaba de Argiripa el fundamento,
Ciudad que así nombró del patrio asiento.