Yugos el cuello inclinarás; ¿ni cómo

Habrias de admitir amos troyanos?»

Dice, y monta el corcel, que humilla el lomo

A recibirle; se llenó las manos

De agudos dardos, y asentóse á plomo:

Guarnecida de bronce centellea

Su frente; áspera crin encima ondea.

CLXXXIII.

Rápido á los contrarios se abalanza;

En el pecho le hierven á porfía